http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Peligro/cohesion/social/agrieta/elpepusoc/20100912elpepisoc_1/Tes
Este es el título de un artículo publicado en el país el pasado 12 de Septiembre de 2010,que podéis leer en el enlace que he puesto al comienzo. Este texto los trabajamos en clase hace unas semanas, realizando unas preguntas en grupo que sirvieron para una mejor reflexión y compresión del texto y un debate posterior.
En general me pareció un artículo interesante, donde se relata principalmente la disminución de los ahogares considerados integrados, según los datos que se aportan, estos han bajado de un 49% a un 35% en dos años, con motivo de la crisis económica. La exclusión severa sigue mintiéndose en un 6%.
La crisis no es el único factor que favorece la exclusión social de estos hogares españoles, pero si la acentúa y puede ser la “gota que colma el vaso”. Aquí conviene diferenciar entre pobreza y exclusión social, algo que ya citaba un poco por encima en la primera entrada: se puede ser pobre y carecer del acceso a determinados servicios, lo que hace pasar necesidades a quienes la sufren, pero si además de esto se carece de redes de apoyo como familiares, amigos, etc es cuando se eleva el riesgo de exclusión social. Ante la crisis, son vulnerables aquellos hogares que estaban al borde de la exclusión ella, ya sea porque sus miembros estuvieran en desempleo, no tuvieran estudios, tengan a su carga algún familiar con dependencia o mala salud, etc. y además no tengan o reciba ningún tipo de ayuda. Como se señala en algún párrafo del texto “esta crisis no afecta a los que estaban en la calle, sino a los que están en sus casas, porque suma el factor económico a los que ya tenían otras carencias y eso puede ser el desencadenante de la exclusión.”
Por otra parte, el artículo hace referencia a la actual feminización de la pobreza, pues parece ser que aunque creamos vivir en una sociedad igualitaria, que otorga los mismos derechos a hombres y mujeres, en la práctica tal igualdad no existe…Aún tenemos que cargar con un peso que llevamos a nuestras espaldas durante mucho tiempo, hablo de la tendencia a dejar a las mujeres con todo el peso de la casa, del cuidado de los hijos o de los ancianos enfermos, etc, y si no cumple con esto, se le acusa de mala madre o mala hija por “evadir responsabilidades”. Es cierto que ha aumentado el número de mujeres cabeza de familia e insertadas en el mercado laboral, pero siempre en empleos precarios y mal pagados, de menor categoría que los que se ofrece a los hombres. Ante esta situación, la crisis es también más letal. En el caso de mujeres que son madres solteras o inmigrantes.
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