martes, 7 de junio de 2011

EL AUTISMO


Este ha sido el tema de la exposición realizada por una compañera en la clase del pasado miércoles 25 de Mayo. Dicho tema me suscita un gran interés, ya que como apuntó la compañera, es un tema del que aún se desconoce mucho, y del cual, la ciencia está constantemente investigando su origen. Además en lo que llevamos de carrera, tampoco lo hemos tratado en ninguna ocasión de forma específica, por lo que me interesa conocer las formas de intervención socioeducativa que se siguen en estos casos.

El autismo suele detectarse entre los 18 y 22 meses de edad de las personas, siendo los principales indicadores la falta de atención y percepción, pues la principal problemática es que se presentan dificultad en la comunicación y a la hora de relacionarse con los demás. Uno de los errores que se produce en la detección del autismo, es que se suele confundir el aspecto general de la comunicación con “problemas de lenguaje”, cuando estos solo representa una de sus limitaciones (no es todos los casos). En cuanto a las dificultades a la hora de relacionarse, se caracterizan porque no existe conexión entre el lenguaje-pensamiento-sentimiento, pues la comprensión de emociones y la respuesta afectiva, vinculadas a estructuras cerebrales también estás afectadas.

La intervención en los casos de autismo debe ser lo más temprana posible, teniendo en cuenta el perfil de niño o la niña, la evaluación de sus capacidades, deseos y necesidades, tanto del niño/a afectado como de su familia. La participación de esta, es fundamental, pues tienen que adquirir un papel fundamental en el desarrollo del niño. Para que la intervención sea lo mejor posible, hay que trabajar con las limitaciones dichas anteriormente. En cuanto a la comunicación, es muy importante que se intente llamar constantemente la atención de los niños mediante gestos naturales o a través de la mirada, señalizarle las cosas, etc. La estimulación es un factor muy importante a la hora de trabajar con niños que padecen autismo, gesticularles constantemente, reducir el lenguaje a palabras simples, potenciar el desarrollo de motivación o enseñarle habilidades tales como saludar, autopresentarse; ayudarían a ir mejorando las relaciones sociales.

Para trabajar la estimulación dicha anteriormente, son muy apropiadas las técnicas musicales, bailes, el arte, etc. En la exposición vimos un video sobre arteterapia, que aunque no iba referido a niños/as con autismo, también es una técnica que puede aplicarse en ellos y con las que pueden estimularse bastante, facilitando su relación con las demás personas. Algo que me llamo mucho la atención fue la técnica de la equinoterapia, que consiste en el contacto del niño/a con autismo con los caballos. En estos centros se hace una metodología individualizada a cada de unos de los casos y su seguimiento posterior. Nuestra compañera, según nos contó visitó uno de estos centros para conocer mejor la intervención que allí se realiza y se entrevistó con una pedagoga, aunque más bien, ejercía de educadora social, algo a lo que vamos a tener que ir acostumbrándonos en nuestro futuro laboral, pues nuestras actividades siempre serán diversas. Al menos, pudimos comprobar que nuestra profesión si tiene importancia reconocida en este ámbito.

Nuestro trabajo con este colectivo en mi opinión, puede ser muy gratificante, pues poco a poco, vemos como van evolucionando y comienzan a superar sus dificultades. Sin embargo, también pienso que la ilusión y la paciencia son cualidades muy importantes que debemos desarrollar como profesionales a la hora de trabajar con este colectivo, pues quizás en ocasiones podemos sentirnos bastantes frustrados, porque los niños nos respondan de la manera esperada a los estímulos y no consigamos acercarnos a ese mundo que ellos tienen. Pero sin duda, colaborar día a día en que estas personas vayan superando las dificultades y transformarlas en oportunidades, va a hacer que nuestro trabaje cobre sentido.

En general, pienso que la compañera realizó una buena transmisión de los contenidos del tema, puesto que los aspectos principales me quedaron muy claros. Sin embargo, debo criticar algunas de las expresiones utilizadas por ella que me “rechinaban” bastantes los oídos, expresiones como que no son niños normales, retrasados o incluso asegurando que no son capaces de adaptarse a la sociedad. ¿Quiénes son los niños normales? ¿Es que acaso todos somos perfectos? En cuanto a lo de adaptarse a la sociedad, ya lo he dejado claro muchas veces en el blog: ES LA SOCIEDAD LA QUE DEBE ADAPTARSE A ELLOS, y nosotros como mediadores debemos facilitarle el camino, ejercer de intermediarios, mediante la promoción de mecanismos que permitan que puedan llevar una vida sin limitaciones de ningún tipo, y por supuesto, que no sean objeto de exclusión social.

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