jueves, 14 de abril de 2011

VOLVIENDO ATRÁS


Hoy estaba viendo el telediario cuando escuchaba la noticia de que el alcalde de Madrid, Alberto Ruíz-Gallardón, ha lanzado la propuesta de crear una ley que OBLIGE a las personas sin hogar a pasar la noche en los alberges, incluso contra su voluntad. Menos mal que ya había comido porque si no estoy segura que se me hubiera atragantado la comida al escuchar esta barbaridad por parte de uno de los políticos de mayor popularidad en nuestro país y miembro del partido político de la oposición. Y todo esto tiene el objetivo de “proteger a los sin hogar de la indiferencia de la sociedad”, ¡pero que bonito te ha quedado!. Lo único que pienso que hay detrás de todo esto es un enorme desconocimiento de la realidad social, y un intento por invisibilizar la pobreza, en lugar de buscar otras medidas que favorezcan la integración.

Los alberges SI serían una medida adecuada cuando supusieran un recurso de calidad, si hubiera el suficiente número de ellos como para albergar a las numerosas personas que no tienen un techo, y donde poder recibir la atención médica, psicológica y de inserción socio-laboral que necesitan. Y de esto, es de lo que opino que se debe ocupar el señor Gallardón (y demás políticos), de proporcionar ese recurso de calidad a estas personas, y seguro que no sería necesario OBLIGAR a nadie a ir a uno de ellos.

Las personas sin hogar, o “sin techo” como también se les denomina es un colectivo del que desconozco bastante, pues pocas veces hemos hablado de ellos a lo largo de la carrera, pero con el que nuestro labor como educadores y trabajadores sociales es fundamental. Estas personas están en grave riesgo de exclusión social y es muy importante promover su la inserción social en la sociedad a través de distintos mecanismos. Nuestra intervención como futuro profesionales no está solamente con ellos, también con la sociedad, pues otras de las cosas que observaba impactada en las noticias era el gran apoyo que la sociedad mostraba hacia esta medida, por considerar que son un colectivo violento y que ensucia las calles. ¿Cómo pueden unas personas querer desentenderse de otras de esta forma?¿Qué clase de realidad están viviendo?. Por ello es muy importante la concienciación y sensibilización sobre este tema, mostrarle la realidad que viven esas personas, y que de cierta forma sientan empatía hacia ellas, o al menos no la traten como animales que viven en la calle.

1 comentario:

  1. Gracias por la aportación. Ciertamente es una propuesta que genera gran controversia y que puede llegar a colisionar con derechos individuales de estas personas. Buena entrada, Jose

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