
Este ha sido el tema de la exposición del pasado 30 de Marzo. Personalmente, no he descubierto nada que no supiera de este “mundo de las personas mayores”, pues como sabéis el trabajo que realicé con mi grupo trató el tema de este colectivo, aunque quizás desde una perspectiva “menos bonita”, ya que nos centramos en la soledad que sufren la mayoría de las personas mayores en hospitales y algunas residencias, especialmente aquellas que tienen gran dependencia.
La aplicación práctica del trabajo de las compañeras estuvo basada en dos residencias diferentes. Bajo mi punto de vista, una residencia no es una institución que está dedicada al ocio y tiempo libre para las personas mayores, aunque si sea una parte de su labor, sino a un cuidado integral de estas personas cuando sus familiares no quieren o no pueden hacerse cargo de ellos. Muchas de las actividades que se realizan en la residencia son manualidades o actividades que no llegan a motivar a las personas mayores, especialmente a aquellas que tienen autonomía personal, ya que han estado acostumbradas a más actividades en sus vidas y ahora no les interesa hacer flores de papeles o pintar un cuadro.
La temática del ocio y tiempo libre para las personas mayores puede dar mucho de si, ya que es un aspecto fundamental que debe trabajarse con el colectivo. Como educadores y trabajadores sociales, nosotros seremos los encargos de proporcionarle a las personas mayores esta alternativa, pues una de las mayores necesidades que tienen es la de relacionarse. De esta manera podemos prevenir que caigan en la soledad, con la correlativa depresión y pérdida de ganas por vivir. Es muy importante, volviendo un poco a lo anterior, tener en cuenta las necesidades e intereses de las personas mayores a la hora de ofrecérselas, y esto también en nuestro trabajo como profesionales.
El ocio debe ocupar un lugar importante en cualquier intervención con las personas mayores, porque si hay algo que tienen estas personas, es tiempo libre debido a la jubilación. Hay que plantearles alternativas, quitarles de la cabeza la idea de que con el final de su actividad laboral no pueden llevar a cabo una vida activa más allá de la ayuda a sus hijos y el cuidado de los nietos. La vejez es una etapa más de la vida, y como tal hay que aprovecharla como las anteriores.
Finalmente, señalar que el trabajo con este colectivo, a diferencia de otros, es muy gratificante, ya que simplemente escuchándolos (aunque simplemente asientas con la cabeza y no estés prestando mucha atención) les haces un poquito más feliz. A través del trabajo que he realizado en esta asignatura, he podido conocerlo mucho mejor, y de ser un colectivo con el que no me gustaba trabajar, ha pasado a ser uno de mis “favoritos”. Pienso que la sociedad no esta concienciada sobre la realidad de este colectivo, y hasta que no se llega a esa edad nadie piensa como se sienten estas personas, algo en lo que bajo mi opinión, también es importante cambiar como profesionales de la educación social.
Buena entrada Ana. Veo que has eludido pronunciarte sobre la exposición que hicieron las compañeras. Jose
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